Dia 10.
8 am. Me levanto decidido a limpiar mi patética imagen de ayer y ganarme la aprobación y el respeto de la tripulación que empezaba a dudar de mis altas capacidades para el puesto que ostento. Comienza la operación «liberar la hélice». Temperatura exterior 15º, temperatura del agua 18º. Me lanzo al agua, y para entrar en calor, intento hacer los 100 m. mariposa, con tal descoordinación de brazos y piernas, que la tripulación empieza a pensar que me ha dado un ataque de epilépsia. Consigo liberar la hélice, después de dos intentos, mientras me golpeo la cabeza repetidas veces con el casco del barco.
9:30 Partimos como alma que lleva al diablo, porque no hemos pagado la boya y la hemos jorobado.

En uno de mis paseos por cubierta … ¡¡Por Neptuno, un polizón a bordo !! el hijo de Calamardo!!!

Ya en el atardecer, con una bonita puesta de sol, vemos que una de las cañas está muy tensa, y sorpresa !!! Un atún de 5 kilitos cae en nuestras manos, después de una titánica lucha de poder a poder.

Mañana será otro día en el mar.


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