Día 64: Seguimos nuestro peregrinaje por el sur de Sicilia, para llegar a Palermo el día 18, en el que la tripulación del Yamuna aumentará considerablemente, pasando de 2 a 8 tripulantes y tripusoles, ya que vienen hijos y parejas. Desde allí navegaremos al archipiélago de las islas Egadi en modo patera por lo que esperamos no cruzarnos con Open Arms y nos intenten rescatar.

Desde que salimos de Marzamemi, hay poco que contar, pues vamos haciendo etapas largas para llegar al oeste y el viento predominante en el sur de esta isla suele venir del oeste, o sea, de proa conocido por todos como «Proal». Por lo que un día nos comemos 9h a motor y el siguiente, ¡milagro!, de ceñida con 20 nudos a toda vela. Una de cal y una de arena. Hoy estamos en Sciacca descansando, pues mañana nos toca una etapa larga de 10 h. de navegación hasta Marsala. La previsión es buena, parece que habrá viento.

Como anécdota, en Marina di Ragusa, nuestro vecino de pantalán, una pareja de jubilados franceses, nos contaron que en una tormenta les había caído un único rayo a ellos, de entre tres barcos que navegaban. Llevaban en puerto varios días a la espera de reparar el barco, pues se les había fundido toda la electrónica ( piloto automático, radar, emisora VHF, sonda, etc… solo se salvo el sonotone) Menos mal que no les pasó nada, a parte del susto y el dineral que les va a costar la bromita de Zeus.

PD: Visto lo visto, el urbanismo de Sicilia es caótico, sucio, y ruinoso, pero tiene su encanto.


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