Día 50: Hoy subiremos al volcán. Hemos quedado con el grupo a las 17:30 de la tarde, así que por la mañana nos hemos ido a informar de los tramos y el desnivel. Se sube a 400m desde donde se puede ver las explosiones del cráter. La subida se presenta durilla y el sol de justicia no nos da respiro. Me entran todas las dudas, pues son seis horas de las cuales son cuatro de subida sacando los higadillos.
Como inconscientes que somos, estamos allí a las 17:30 preparados para tal proeza y totalmente equipados con agua, cascos, bocadillos, frontales, linternas etc…pues la hora prevista de llegada al pueblo sera sobre las 12 de la noche.
Empieza la ascensión, los primeros 50 metros son llevaderos, el calor aprieta y todo el grupo sube a buen ritmo. Como nosotros no queremos ser menos, allí estamos dándolo todo. Llegando a la cuota de 100 metros yo ya me he transformado en una glándula sudorípara con patas y en el primer parón del grupo llego renqueando y absolutamente convencido de que me va a dar un ictus. Me desplomo sobre una piedra y estoy apunto de decir la típica frase «dejarme aquí, seguir sin mi, yo solo entorpezco el buen fín de vuestra misión».
Como llevábamos dos botellas de bebida isotónica, las ingiero como si no hubiera un mañana. Parece que podré seguir. Tras varias subidas y subidas y mas subidas que ni las cabras se atreven a transitar, llegamos al tramo final. Dios mío !!!! Baja y llévame contigo!!!! pensaba para mis adentros. Con la respiración entrecortada, resoplando como un búfalo hipertenso, y con las fuerzas al mínimo, consigo coronar la terraza desde donde se ve el cráter escupir fuego.

La verdad es que el martirio ha valido la pena, pues es un espectáculo único. Explosiones, fuego, piedras incandescentes volando a 100m de altura y con un ruido atronador. Brutal !!!
Ya sobre las 10:30 empezamos a bajar a oscuras, en fila india y con frontales, por otro camino más sencillo que la subida. Parecemos la Santa Compaña, toda una fila de lucecitas que bajan haciendo eses por la montaña.
Estamos extenuados y las piernas ya no nos rigen. Regresamos al barco sobre las 12.00 p.m y toca prepararse para travesía nocturna de 35 millas pues mañana María y Nico tienen que estar en MIlazzo sobre las 10.00 a.m.

Deja una respuesta