Escribo estas lineas desde la pequeña bahía de Scilla. Un pueblo italiano muy auténtico en la boca del estrecho de Mesina, al que hemos llegado para esperar la mejor hora para mañana cruzarlo. Scilla debe su nombre al mito de Ulises.


Y ahora, un poco de historia. El estrecho albergaba dos peligros mitológicos insalvables para los marineros de la antigüedad: Scilla: Un monstruo marino con doce patas deformes y seis cuellos largos, cada uno coronado con una cabeza llena de colmillos. Habitaba en una cueva inalcanzable en el lado de Calabria (Italia continental) Caribdis: Un monstruo de las profundidades que habitaba en el lado siciliano y tragaba enormes cantidades de agua tres veces al día, creando un remolino mortal que engullía a cualquier barco cercano. Aun hoy en día hay dos importantes remolinos , uno en cada orilla, que se forman debido a las corrientes por la unión entre el mar Tirreno y el mar Jónico.

Volviendo al pueblo, se pueden ver unas curiosas embarcaciones que se dedican a la pesca del pez espada. Incorporan una pasarela colgante, por la proa, que es 3 veces la longitud de la embarcación, en la que un hombre situado en la punta, puede arponear al bicho desde la superficie, sin ser visto. Por supuesto el plato típico de aquí es el pez espada y sus distintas formas de cocinarlo.
Después de estudiar las corrientes entrantes y salientes, hemos decidido que mañana entre las doce y las dos es el mejor momento para cruzar el estrecho, aprovechando la marea entrante. ¿Conseguirá el Yamuna y su intrépida tripulación cruzar tan peligroso estrecho sin ser engullidos por tales remolinos? Mañana más…


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