Día 59: Llevamos unos días, desde que cruzamos el estrecho, bajando por la costa este de Sicilia. Parada obligatoria en Taormina, uno de los pueblos más bonitos de Sicilia con vistas al Etna y por lo tanto, también muy turístico. Estuvimos turisteando por sus calles repletas de tiendas de alto nivel, Guzzi, Hermes, Prada,…. y todo tipo de comercios y restaurantes muy coquetos, que solo ver la carta te daba un pasmo. Visto el pueblo, y después del habitual refrigerio, volvimos al barco y nos dimos cuenta que no estaba donde lo habíamos dejado, sino 30 m. más atrás. Había garreado !! (término náutico que describe lo que ocurre cuando un barco fondeado se mueve hacia atrás debido a que su ancla no ha agarrado bien el fondo marino, o se ha desprendido y es arrastrada.)

Menos mal que llegamos a tiempo e hicimos un nuevo fondeo, esta vez con el ancla bien clavada en la arena. Desde allí, ya anocheciendo, pudimos ver como caía una colada de lava en la falda del volcán Etna, que estaba muy activo desde hacía tres días.

Siguiente parada Siracusa. Después de nueve horas de navegar a motor, porque seguimos sin viento, llegamos a esta ciudad, muy recomendable, con una gran rada para fondear. Estuvo lloviendo por la mañana, y quedó una tarde estupenda para turistear por sus callejuelas del casco antiguo, repleto de iglesias y baretos encantadores. También visitamos el Múseo de Arquímides y Leonardo da Vinci, que nos pareció muy interesante.


Siguiente parada Marzamemi. Pueblo de pescadores, muy singular con sus casas de piedra de una planta, rodeando una gran plaza con varios restaurantes con sus terrazas, donde nos dimos un homenaje con una cena exquisita, después de otro tute de navegación a motor.




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