Día 21: Partimos destino Elba hacia Porto Azurro. Subimos velas y el viento nos empuja a una buena velocidad de entre 6 y 7 nudos con un mar casi plano. ¡ Una gozada ! y además hace sol. Estamos llegando a destino y Eolo nos tiene una sorpresa preparada. Con un soplo de 20 nudos en modo ventilador, nos hace escorar el barco y se va de orzada ( encararse al viento). Como la dingui no estaba sujeta a cubierta, imitando al barco, también se va, pero por el aire. Vuela 20 metros pero esta vez cae bien quedando a la deriva. Recogemos velas, ponemos motor y la tripulación la recoge, pues ya tiene experiencia en estos trances.

Porto Azzurro es un pequeño pueblo con puerto, pero preferimos fondear en una cala cercana y bien protegidos, por la tarde haremos una visita al pueblo. Ni rastro de Napoleón.

Día 22: Hoy bajamos hacia el sur de la isla a Marina di Campo, otro pueblecito con sus casas de color ocre y tejados rojos y un pequeño puerto. Fondeamos fuera del puerto, en la bahía. Nos acercamos al pueblo con la dingui en cinco minutos para hacer un abastecimiento de víveres y un copioso aperitivo. Decimos copioso, porque cuando pides cualquier bebida siempre lo acompañan con un bandeja con patatas, cacahuetes, pizza, queso, salami, etc y además ¡Gratis!. Una gran tradición que echaremos mucho de menos en nuestros lares. Napoleón sigue sin aparecer.


Día 23: Nos movemos hacia el norte de la isla con destino Marciana Marina. Otro pueblo encantador y turístico, pero que en estas fechas es bastante tolerable. LLegamos pronto y fondeamos delante del puerto, casi en la bocana. A muy poca distancia, tenemos un pantalán de cemento que entra en el mar ideal para desembarcar con la dingui. Los niños en este pueblo deben ser muy felices pues a la salida del colegio se pasan la tarde saltando al mar, gritando y riendo hasta que empieza a oscurecer. Por la tarde nos paseamos por el pueblo, y de vuelta al barco, miramos el parte. Mañana no podremos partir hacia Giglio, por lo que nos quedamos un día más. Napoleón ni está ni se le espera.


Día 24: Decididos a pasar el día haciendo alguna actividad, nos pertrechamos bien y nos vamos de excursión a Marciana, el pueblo, lo que sería «Marciana de dalt». Cogemos un autobús, y tras una carretera de curvas, ciclistas, y estrecha como ella sola, llegamos al pueblo. Es un pueblo de interior muy pintoresco en lo alto de la colina, desde donde tienes una vista impresionante de toda la bahía y varias islas. Todo son calles en pendiente, con escaleras y rincones con agradecida sombra donde los bares han montado cuatro mesitas que invitan a un merecido descanso con su merecido refrigerio. Una vez hecha la visita decidimos bajar andando a Marciana Marina por un sendero marcado como GR. Realmente es un camino de cabras lleno de piedras sueltas, tocones, raíces traicioneras y surcos que entorpecen nuestra marcha. Después de una hora y media de hacer la cabra, llegamos a Marciana Marina. Toca descanso, y a ver si mañana podemos partir hacia Giglio, que es donde encalló el Costa Concordia. Napoleón !!! donde estas !!!


Día 25: Mal pronostico para salir hacia Giglio por lo que decidimos esperar un día más, pero movernos hasta Porto Ferraio ( capital de Elba) . Al fin encontramos a Napoleón, Napi para los íntimos.


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