Día 26: Nos hacemos de nuevo a la mar con la vista puesta en una islita en forma de herradura que es el antiguo cráter de un volcán. Gianutri vendría a ser lo que las Columbretes en España, y tan solo a dos horas de Giglio. en la ensenada solo hay dos barcos y vamos buscando una profundidad decente para echar el ancla ( Entre 5 y 10 m.). Resulta que la profundidad mínima para fondear es de 25 o 30m. Pues nada, soltamos casi toda la cadena, 70m y pasamos alli la mañana, por la tarde bajamos a tierra y pequeña escursión para ver un poblado romano. Mañana toca travesía entre 9 y 10 horas al puerto de Civitavechia, para reponernos de esta vorágine estresante a la que nos somete este viaje homérico.

Día 27: Empieza la travesía con un mar plano y un viento por la aleta ideal para probar el nuevo genaker. La verdad es que es una gozada, y a veces conseguimos ir más rápidos que el viento que nos marca. Tras dos horas el viento empieza a subir y decidimos arriar el genaker. La volvemos a liar parda !!! Un cabo del genaker se lía en una cruceta, imposibilitando la maniobra. Logramos cortarlo, pero queda otra parte del cabo que hemos cortado, en la punta del palo. Atamos la vela como podemos, hecha un burruño, al palo y ya lo solucionaremos en puerto.


Por lo demás, nada que contar que sea relevante. Día de reflexión, higiene y descanso.
Día 28: Mirando el parte vemos que nos vienen 3 días de viento de proa, el famoso Proal ( primo hermano del Mistrál pero más cabrón) y si no partimos hoy hacia Ponza, nos tenemos que chupar 3 días más en puerto. Nada más lejos de nuestro ánimo. La travesía supone unas 23 horas. Salimos dispuestos a pasar el día y la noche navegando, programamos las guardias y a las 10 de la mañana izamos velas. Nos empuja un viento de través de 12 nudos y una corriente a nuestro favor que nos hace volar con un mar casi plano. Que más se puede pedir !!!


Un atardecer de película, con una puesta de sol entrando en el mar, mientras una enorme luna de color rojizo empezaba a salir de él. Todo ello acompañado del sonido del viento en las velas y como banda sonora música clásica. Peliculón !!! La típica escena de Memorias de Africa un pollo goma comparado con lo que estábamos protagonizando.
Como vamos tan rápidos lo que iban a ser 22 horas se convierten en 17 horas, y llegamos a las 3 a.m. en compañía de una luna llena que ilumina toda la cala. Es lunes 1 de Junio y para nuestra sorpresa está llena de barcos pasando la noche. Sospechoso…. no sabíamos lo que se nos venia encima. Ahí lo dejo.



Deja una respuesta