Dia 117 de navegación. Nos dirigimos a Vathy, que en nuestra anterior viaje en velero por Grecia hace ya 10 años, lo teníamos idealizado en el recuerdo como la esencia de navegar por estas islas. Un pequeño pueblo de pescadores con un embarcadero en forma de U formado por un grupo de casitas y pequeñas tabernas griegas con sus mesas azules y sus manteles de cuadros rojos sobre un muelle frente al amarre de tu barco. Dos euros el amarre, agua gratis desde la taberna de enfrente, pocos barcos y gente amable y encantadora. En fin, un sitio muy especial y poco concurrido.
¡Diez años han hecho mucho daño! Nos aproximamos a la entrada de la pequeña bahía y nos quedamos ojipláticos. La decepción fue tremenda. El pequeño puerto había sido invadido por 7 catamaranes, auténticos mamotretos que ocupaban toda posibilidad de amarre y obstaculizaban todas las vistas. Como si hubieran construido un bloque de apartamentos delante de tu terraza. Por cierto, empiezo a odiar los catamaranes, son una autentica plaga y cada vez los hacen mas grandes, mas anchos y mas altos. Parecen gigantescos tractores marinos.

Completamente nostálgicos nos dirigimos a la bahía cercana donde estuvimos fondeados en una calma absoluta. Todo lo contrario que en Vathy, donde tripulaciones de teutones y griegos entrados en peso y años ingerían litros de alcohol frente a sus mamotretos catamaránicos al grito de «prost» o «jroñe que jroñe», una imagen dantesca, apocalíptica. En resumen, Vathy nunca maix.

Día 118: Tras la decepción de Vathy nos dirigimos a Epidavros. Un pueblo con puerto público, a dos horas de navegación. En los puertos públicos no hay cabos de «muerto» y tienes que hacer la maniobra de atraque tirando ancla por proa, soltar cadena hasta llegar al muelle, y una vez estas cerca, tirar amarras por popa, esperando que algún alma generosa este allí para ayudarte. en el muelle hay electricidad y agua, por lo que reponemos, y hacemos una limpieza general del Yamuna, que lo pedía a gritos.


Después de dos días en Epidavros hemos llagado a Poros (como los de la piel), pues la vida del nómada exige estar en continuo movimiento. Como dijo Eráclito de Efeso » no te bañaras dos veces en el mismo pueblo»…. o era rio?


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