Dia 104 de navegación. Hemos llegado a Mesolongui, un pueblo grande sin ningún encanto pero con puerto en el que entramos para esperar a Ana que llegaba sobre las 8pm y también hacer acopio de víveres, agua, electricidad y un buen valdeo del barco que estaba bastante dejado después de varios días sin tocar puerto. Hasta allí navegamos con los gallegos ,pues es su puerto base, y nos despedimos de ellos con una ronda de Gin tonics, esta vez en el Yamuna.

Día 105: Salimos con destino Lepanto donde la famosa batalla, que en 1971 la flota Otomana fue derrotada por la Liga Santa y consiguieron frenar su expansión por el Mediterraneo. En la ruta a Lepanto, tienes que atravesar un pedazo de puente que separa el golfo de Patras con el de Korinto y al que hay que llamar por radio para que te digan por que parte puedes pasar según altura del palo y eslora del barco. Como mi ingles a pesar de mejorar (ya se decir my tailor is rich and my mother is in the kichen) sigue siendo bastante patético, la grumete Ana que domina el ingles, resolvió la situación y pasamos bajo el Bridge sin ningún percance.

Lepanto es una ciudad costera fortificada con una fortaleza que baja desde la montaña hasta el puerto también amurallado y muy pequeñín. Todo ello contruido por los venecianos en el año 1407. Alli hicimos un fondeo tranquilo y por la tarde, un largo paseo para llegar al puerto, centro neurálgico de la ciudad. Tras el refrigerio de rigor y sesión de fotos, Ana nos invitó a una copiosa cena griega de la que volvimos al barco rodando.




Dia 106: Nos vamos a Trizonya, una isla mínima separada del continente por menos de una milla y a la que llegamos después de una plácida navegada de popa, mar plano y con viento entre 15 y 20 nudos. Lo más épico fue el fondeo pues dentro de la isla soplaban 30 nudos pero después de 3 intentos bajo la mirada vigilante de los barcos cercanos, el ancla por fín agarro. Por la noche, cine a la fresca. Queríamos ver «El cautivo» película sobre la vida de Cervantes cuando estuvo cautivo en Argel y que nos quedo pendiente desde Lepanto.


Dia 107: Galaxidi al que llegamos después de 25 millas todo a motor. Galaxidi es un pueblo típico griego muy recomendable.

Aquí, a petición de Federico que exigia ver una paella elaborada por la grumete Ana, lo cual debido a sus escasas dotes culinarias era misión imposible, demostró que en el tema de la restauración posee un grán nivel y para demostrarlo fuimos de nuevo invitados a una magnífica cena que saboreamos con gran fervor en un restaurante de su elección.

Al día siguiente, como teníamos las ruinas de Delfos a media hora de coche, alquilamos uno y para allí que nos fuimos. Vimos el templo de apolo, bueno, lo que queda de el, el Oráculo de Delfos, el templo de Atenea y diversas piedras viejas. llegamos sobre las 11am bajo un sol de justicia y después de un recorrido todo cuesta arriba pues esta situado en la ladera del monte Parnaso, al capitán se lo querían quedar como una ruina más, para contemplación y deleite de la turistada.

Para resarcirnos de semejante maratón, nos fuimos a comer a un pueblo típico de montaña a tan solo 10 km y muy cercano a unas pistas de sky. Comilona a base de cordero y vuelta a Galaxidi. Por supuesto, cena ligera pues los platos, aquí en Grecia son muy generosos. Hoy hemos despedido a la grumete Ana con honores.

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