Ya estamos de vuelta, queridos followers, después de cinco días con la familia. Cuando navegamos dos personas hay espacio y orden, cuando se pasa de dos a ocho, entras en el reino del caos y la destrucción por lo que no hay tiempo para la inspiración que necesita tan elevada prosa.

En estos días de reencuentro hemos tenido de todo, desde no tener viento y si aparecía era nuestro amigo Proal o por el contrario tener un viento huracanado procedente del Sahara ( yo creo que venía de Lleida) en modo Airfryer con el que podrías asar un cochinillo en pocos segundos. Ese aire salido de las bocas del infierno, nos pillo una noche en la que fue imposible dormir. Para colmo solo nos quedaba una botella de agua a compartir entre 8.

También tuvimos una tripulante enferma varios días, una sesión de Cinema a la fresca con el proyector en el barco para ver la final del mundial, un paseo por Palermo a 35 grados bajo el sol y una humedad del 100%, en la que el capitán a base de sudar estuvo a punto de diluirse para convertirse en charco, al límite de la pájara. Además en nuestras excursiones para sacar la basura del barco en cada pueblo, fuimos continuamente abroncados por los nativos, pues no hay contenedores públicos, todos son privados.

Por lo demás, ha sido un bonito recorrido por las islas Egadis ( Favignana, Levanzo y Maretimo) disfrutando de su fauna marina, en calas recónditas, pueblitos de pescadores y la visita a una cueva espectacular : Grotta del Camello en Maretimo.
Hoy volvemos a ser dos y el viento nos vuelve a premiar con una navegada de veinticuatro horas a vela, por todo el sur de Sicilia. Mañana vuelve el Siroco del Sahara y había que aprovechar. Por supuesto nos hemos aprovisionado de litros y litros de agua, esta vez no nos pillará desprevenidos.



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