Hoy estamos en San Vito lo Capo, pueblo turístico con nombre de personaje de la Camorra. En el último post, estábamos en Sciacca y nuestro destino era Marsala. Desde entonces han pasado varios días en los que ha habido un poco de todo. Sobre todo viento, mucho viento.

Día 65: partimos del puerto de Sciacca rumbo Marsala y nuestra intención es fondear cerca de una salinas que están por encima de Marsala y que según las críticas de Navily ofrece buen refugio. Nada más lejos de la realidad. Llegamos al atardecer, a una islita plana como una tabla de planchar, y con tan poco fondo que nos obliga a fondear a tres metros de profundidad, rozando la orza, y completamente alejados de la isla. La sensación era de estar fondeado en medio del mar, y para acabarlo de rematar soplaba un vientazo del copón que aguantamos toda la noche, sin percances, soltando mucha cadena.

Día 66: Amanece y descubrimos que hemos fondeado a tan solo 6 millas de Favignana, isla de las Egadas, y como Eolo sigue soplando como si no hubiera un mañana, decidimos poner rumbo a la isla en busca de un buen refúgio. ¡¡¡Insensatos !!!
Igual que nosotros, lo mismo habian pensado todos los tropecientos barcos que navegaban por la zona, por eso la noche anterior éramos los únicos en el fondeo inhóspito. Pues eso, había overbooking en las calas, y después de recorrer media isla logramos echar el ancla en la pequeña bahía que forma el puerto del pueblo de Favignana. Al fin podíamos descansar….
A los pocos minutos llega un velero de alquiler con 4 italianos machuchitos y empieza el show. Primer intento: tiran el ancla y se quedan a 10m pegados a nuestro babor. Segundo intento: vuelven a tirar ancla, y sorpresa!!! al recoger suben el ancla con un cacho de roca que se han llevado del fondo.

Después de varios intentos, vueltas y habiéndose desprendido del souvenir del fondo, logran fondear y acto seguido se suben los cuatro en la dingui y desaparecen destino al pueblo. Resultado, el barco empieza a garrear y se queda en medio de la bocana del puerto impidiendo la llegada de un mega ferry que queda parado a la espera de poder entrar. Al final, la guardia costera logra resolver el tema, pero como consecuencia nos dicen que donde estamos no podemos fondear y que fuera de allí. Consejo: cuando en un fondeo se os acerque un barco de alquiler, uir como alma que lleva el diablo pues nada bueno puede suceder en los próximos minutos.
Más tarde, conseguimos fondear en una playa abierta al viento y al mar, con vientos de 20 nudos y rachas de 30. Imposible bajar a tierra. Noche intensa con el ancla aguantando como una campeona.
Día 67: Al fin nos vamos al puerto de Marsala, allí Belel se quedará 3 días en puerto, mientras yo viajo a Barcelona por temas notariales. Ayer ya de vuelta estuvimos recorriendo las calles del barrio antiguo de Marsala y nos dimos una cena de recompensa con una buena cata de sus famosos vinos y tapas típicas.
Eso es todo amigos !!!!!!


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